Almendras tostadas

Todos los años, por estas fechas, preparo almendras tostadas en casa: algunas con piel y otras sin, por lo que te voy a explicar cómo hacer los dos tipos según las instrucciones que me dio mi abuela.

Almendras tostadas

Como ya he comentado algunas veces, mis padres tienen una casita en el campo, por lo que cultivan su propio huerto (¡tarea a la que me he unido este año!), así como algunos árboles frutales. Pero además también tienen 3 almendros, por lo que a finales de agosto siempre “toca” recoger las almendras.

Realmente no es que toque hacerlo, porque hay relativamente pocas almendras y no vale la pena llevar a venderlas… no obstante llevamos ya unos años que Juanma y yo las recogemos para tener nuestras propias provisiones de almendras durante todo el año (o hasta que se nos acaben, que normalmente es menos de un año) y así poder preparar todas las recetas con almendras que me apetezcan ¡sobre todo macarons! ñam

Para preparar almendras tostadas necesitaremos:

Almendras crudas, agua y sal.

Elaboración de las almendras tostadas:

Empezaremos poniendo una olla con agua a hervir con sal. Si quieres conseguir almendras saladas vas a poner bastante cantidad de sal ahora, si quieres almendras sin sal solo vamos a poner  solo una pizca de sal.

Cuando tengamos el agua hirviendo vamos a escaldar las almendras, ya que de este modo conseguiremos sacar la piel con mucha facilidad, tanto si queremos las almendras tostadas sin piel o tostadas con una piel que salga con facilidad.

Las vamos a escaldar unos 2-3 minutos ¡no queremos hervirlas! Para comprobar que están listas será suficiente con sacar una almendra, cogerla entre dos dedos haciendo pinza y apretar: si la piel sale con total facilidad están listas si no, hay que dejarlas unos segundos más. Las escurrimos con la ayuda de un colador.

Si quieres las almendras peladas éste es el momento de hacerlo, pues ya habrás comprobado que la piel sale con muchísima facilidad. Solo tendrás que ir pinzando las almendras con los dedos y la piel saldrá muy fácilmente. Si tienes muchas almendras por pelar te recomiendo que las escaldes por turnos, pues cuando se van secando y enfriando es más difícil pelarlas. En caso de querer las almendras tostadas con piel omite este paso.

Colocamos las almendras en una -o varias- bandejas para horno forradas con papel vegetal. En caso de querer las almendras saladas, con o sin piel, puedes echar un poco más de sal, eso al gusto de cada uno.

Precalentamos el horno a 200 ºC y las horneamos, removiéndolas a menudo para que se hagan por todo igual, pero mucho cuidado ¡no te alejes del horno porque se van a quemar muy fácilmente! Cuando veas que han cogido algo de color será el momento de sacarlas, pues las almendras estarán tan calientes que con los aceites que tienen se van a seguir cocinando fuera del horno.

El tiempo de horneado dependerá del tamaño de las almendras, de la cantidad que hagas, de tu horno… así que lo mejor es estar atent@ durante todo el proceso. Aproximadamente rondará los 5 minutos.

Ya solo nos queda dejar que se enfríen y conservarlas en un tarro de cristal que cierre bien hasta el momento de usarlas en nuestras recetas o saborearlas como un rico snack.

Como se puede apreciar en la foto, aunque hayas decidido dejar la piel, puedes sacarla con bastante facilidad a la hora de comerlas. En esta ocasión fotografié las almendras sin sal y con piel (¡perfectas para hacer mis queridos macarons!)

Almendras tostadas
¿Se te antoja?
¡No dudes en probarlo y comentarme el resultado!

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11 comentarios

  1. Esto se escucha delicioso es un snack super sano me gusto mucho!! *-* tienes recetas muy interesantes <3 gracias por compartirme tu blog en facebook un beso :*

    1. Muchas gracias Mayra! bienvenida a mi humilde morada!! un beso 🙂

  2. Sí se me antojan, jejeje, las almendras tostadas caseras me encantan… qué delicia! Un puñadito antes de hacer ejercicio también viene genial 🙂 Gracias por compartirlo, qué sabias las abuelas…
    Besitos grandes!!

    http://www.FitnessCookingClub.com

    1. ¿verdad que sí? además de darnos energía nos sirven para quitarnos esos antojos a "algo rico". muaaaks